Terapia miofascial

Terapia miofascial. Y pensar que mi dolor de cadera se solucionó casi por casualidad

Nada mejor que la propia experiencia para valorar la eficacia de un tratamiento. En este post os relato mi descubrimiento de la terapia miofascial. Tras una caída en bici (de la manera más absurda, como suelen ser las peores caídas) donde me lesioné la cadera golpeándola fuertemente contra el suelo. Me costó encontrar una solución para el dolor que sentía, a pesar de intentar recuperarme por todos los medios que en ese momento conocía. Visitas a varios compañeros fisioterapeutas y osteópatas, ejercicio terapéutico… Incluso una supuesta inducción miofascial que resultó ser un poco tomadura de pelo.

Así transcurría el tiempo y yo seguía con mis molestias en la cadera. Hasta que yo mismo, prácticamente obligado (ya sabéis que en esto de las formaciones a veces uno se deja llevar por las modas), me inscribí en un curso de experto en terapia miofascial. 

Aun recuerdo la cara de incredulidad y a la vez entusiasmo que se me quedó cuando por fin sentí un verdadero alivio en la cadera después de que un compañero practicara una de las técnicas sobre ella.

A día de hoy, no me he vuelto a acordar de mi cadera derecha donde me llevé el impacto pues la siento igual que la izquierda.

¿Pero qué es la fascia y cómo se trata?

Las fascias son tejido conjuntivo (o conectivo) rico en colágeno (una proteína con cualidades elásticas).  Proporcionan unión, y aun algo más importante, comunicación, a todas las estructuras de nuestro cuerpo. Envuelven y soportan nuestros órganos, nuestros músculos, los vasos sanguíneos y linfáticos, los nervios y el resto de nuestro sistema nervioso (las meninges son tejido conjuntivo). Haciendo que todo tenga y esté en su sitio y puedan relacionarse entre sí.

Histológicamente, el tejido conectivo se compone de una sustancia fundamental, parecida a un gel, donde se encuentran sumergidas diferentes células (fibroblastos, células adiposas, macrófagos, mastocitos) y fibras (elastina, colágeno, reticulina).

Estas fibras le confieren al tejido conjuntivo una capacidad tixotrópica. Es decir, la cualidad de pasar de un estado “gel” a un estado más “líquido” gracias a la aplicación de calor y movimiento. Y es en este punto donde podemos actuar con las técnicas de liberación miofascial. El prefijo “mio” significa músculo y hace referencia a la estrecha relación entre ambos tejidos sobre los que los fisioterapeutas basamos casi toda nuestra atención en los tratamientos.

Función de la fascia:

  • Protegen al resto de tejidos (nervioso, muscular y epitelial)
  • Absorben los impactos y amortiguan las presiones.
  • Forman compartimentos corporales para alojar estructuras vitales como el pericardio para el corazón.
  • Determinan la forma de los músculos y su posición funcional óptima.
  • Tiene funciones de suspensión, sostén y soporte.
  • Pero además la fascia también actúa a nivel bioquímico en funciones nutricionales, hemodinámicas y de cicatrización.

Definición de la terapia miofascial por su creador Andrzej Pilat

Andrzej Pilat define así  en su libro Terapias miofasciales: inducción miofascial. Aspectos teóricos y aplicaciones clínicas, parte de los fundamentos teóricos en el tratamiento del síndrome miofascial:

“Al aplicar las técnicas de inducción miofascial se realiza una estimulación mecánica del tejido conectivo. Como consecuencia, se logra una circulación más eficiente de los anticuerpos en la sustancia fundamental, un aumento del suministro sanguíneo hacia los lugares de la restricción, a través de la liberación de histamina, una correcta orientación en la producción de fibroblastos, un mayor suministro de sangre hacia el tejido nervioso y un incremento del flujo de los metabolitos desde y hacia el tejido, acelerando así el proceso de curación. Es indispensable una correcta movilidad del tejido para un intercambio apropiado de los líquidos corporales. Si esta movilidad está reducida, se altera la calidad de la circulación sanguínea, que se torna lenta y pesada, lo que puede conducir, en casos extremos, a una isquemia (…)

Las restricciones creadas por el déficit motor del sistema miofascial promueven la creación de “puntos gatillo” y producen isquemia, lo que conlleva un deterioro de la calidad de las fibras musculares. En consecuencia, una estimulación excesiva de la producción de colágeno, provoca una fibrosis del sistema miofascial, dando lugar automáticamente a la formación de áreas de atrapamiento.”

Técnicas de tratamiento mediante la terapia miofascial

  • Técnicas indirectas. Suelen ser más sensibles al tener que aplicar una fuerza constante con las manos del terapeuta sobre el punto gatillo (punto doloroso alojado en una banda tensa muscular que despierta sintomatología=contractura) o la zona donde esté restringido el movimiento del tejido. Duran bastante tiempo y a medida que se va liberando tensión se puede profundizar más. En ocasiones, con motivo de esta liberación, se producen movimientos involuntarios en nuestro cuerpo (según la zona que estemos tratando). Esto es debido a la descarga de energía mecánica que había acumulada en el tejido.
  • Hay otras técnicas menos dolorosas pero no por ello menos eficaces como las “manos cruzadas”.  Indicada para tratar a nivel más superficial o planos transversales como el músculo diafragma, la pelvis o a nivel craneal.
  • Técnicas telescópicas para las extermidades.
  • En niveles avanzados de relajación, se puede llegar incluso a una liberación somatoemocional y a lo que se conoce como terapia cráneo-sacral. Aspecto lo suficientemente denso como para abordar en otro artículo.

Contraindicaciones

Al englobarse dentro de las terapias manuales, sus contraindicaciones serán las mismas que para cualquier otra técnica manual que usamos los fisioterapeutas. Como: heridas abiertas, fracturas, estados febriles, flebitis, etc. Por lo demás, es una terapia indicada para personas de cualquier edad que presenten alguna restricción de movimiento del aparato locomotor o molestias inespecíficas que no responden a otros tratamientos.

 

Si te interesa saber más sobre esta terapia, te recomiendo la lectura del libro antes mencionado:

Andrzej Pilat. Terapias miofasciales: Inducción miofascial. Aspectos teóricos y aplicaciones clínicas. Ed. McGraw-Hill.

Y si necesitas asesoramiento o crees que la terapia miofascial puede serte útil, contacta con nosotros. Estaremos encantados de ayudarte.

Carlos Hernández Delgado. Fisioterapeuta y Osteópata C.O.

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