Dolor Cronico

¿Quién no ha experimentado alguna vez el dolor?

Como seguramente sabes, el dolor es una experiencia desagradable, que se asocia con un daño corporal actual o potencial. Pero sabes diferenciar el dolor crónico de otro tipo de dolores llamados agudos. En primer lugar destacar que el dolor tiene dos componentes, el nociceptivo o sensorial y el afectivo-emocional, es decir, una parte física y otra psicológica.

A pesar de ser desagradable, el dolor es necesario, ya que tiene una función protectora que nos alerta de que algo no va como debería. Esto nos permite determinar qué problema hay y buscar una solución adecuada. Habitualmente, cuando se encuentra la causa del dolor y se pone tratamiento, éste desaparece progresivamente. Es lo que llamamos dolor agudo, pero también existen ocasiones en que este dolor no desaparece, o al menos no del todo, convirtiéndose en un dolor crónico.

¿Qué es el dolor crónico?

Se considera dolor crónico aquel con una duración superior a tres meses y que no se reduce o se elimina con las terapias convencionales (medicación, reposo, fisioterapia…). Está considerado como la mayor amenaza para la calidad de vida a nivel mundial. Amenaza que va en aumento de forma paralela al aumento de la esperanza de vida. Son diversas las causas que lo generan: neurológicas, reumáticas, una lesión, intervención quirúrgica, oncológicas…

Como hemos mencionado al inicio del artículo, el dolor tiene dos componentes, el físico y el psicológico. La ansiedad, la tristeza, los sentimientos de inutilidad… son comunes en personas que padecen dolor crónico. Este estado emocional puede hacer que el dolor aumente, y por su parte, el dolor hace que el estado emocional empeore, entrando así en un círculo vicioso que empeora el pronóstico si no ponemos solución. Esto termina afectando a las actividades de la vida diaria, el sueño, el ámbito social y laboral de la persona que lo padece.

¿Cómo podemos afrontarlo?

Es por ello, que una intervención multidisciplinar que abarque ambos campos es la opción más adecuada. Según diferentes estudios, la intervención psicológica cognitivo-conductual es la que mejores resultados ha obtenido. Esto se debe a que trabaja en profundidad con los pensamientos que generan dichas emociones, logrando así un cambio en la conducta. En cuanto a la parte física, el ejercicio gradual es el que más beneficios ofrece, permitiendo aumentar el grado de actividad de manera progresiva evitando así la fatiga excesiva.

Es aquí donde podemos ayudarte desde Pilates Lab, te explico como:

El método pilates es un sistema de entrenamiento de bajo impacto donde se produce una mejora integral de la salud. A través de un desarrollo muscular uniforme, que permite graduar la intensidad y la cantidad de ejercicio según las necesidades específicas de cada persona e ir progresándolo con el paso de las sesiones. Con la práctica de pilates se mejora la condición física aumentando la fuerza, la flexibilidad, el control postural o el rango articular. Sin olvidar que también podemos mejorar a nivel cognitivo y emocional, ya que en una sesión de pilates se favorece el desarrollo de la atención y concentración. Además, mejora el autoconcepto y la autoestima. Fomenta el autocuidado, y potencia las relaciones sociales.

La respiración, una herramienta para calmar el dolor crónico.

Como probablemente ya conocerás o al menos habrás escuchado, la respiración es de mucha importancia en la práctica del pilates. Usamos una respiración diafragmática y tridimensional. Con ella le damos movilidad a la caja torácica, activamos el transverso abdominal y trabajamos para aumentar la capacidad pulmonar. Con todo ello regulamos los niveles de oxígeno en sangre y por ende favorecemos la disminución de la ansiedad y del estrés. Esto a su vez provocaría una disminución de la percepción del dolor.

Como ves, entrenar pilates y/o complementar otras actividades que realices con la práctica de esta disciplina aporta innumerables beneficios para tu salud. ¿Te animas a probarlo?

“El cambio se produce a través del movimiento, y el movimiento cura”. Joseph H. Pilates

Artículo escrito por Verónica Iglesias.

Psicóloga especializada en dolor crónico y monitora de Pilates en Pilates Lab.

2 Comments, RSS

  • Flora Blaya

    says on:
    2 de febrero de 2020 at 21:48

    Me ha parecido super interesante este artículo, practico Pilates desde el año pasado y cada día estoy mas contenta. No me quita el dolor pero reconozco que me encuentro mas flexible y deseando que lleguen los días para asistir a clase.

    • PilatesLAB

      says on:
      3 de febrero de 2020 at 10:13

      Hola Flora, muchas gracias por tu comentario. Existen evidencias de que la práctica de actividad física mejora la función física, la intensidad del dolor y la calidad de vida. Pero más allá de las evidencias, está la percepción subjetiva que tu nos apuntas, y es ahí donde se produce el mayor cambio, ya que la práctica de Pilates, Yoga o cualquier ejercicio de forma habitual, siempre adaptado a las necesidades específicas de cada persona, mejora la sensación de bienestar psicológico. Un saludo.

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